Casa Ronco

Patrimonio cultural de la ciudad de Azul

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BARTOLOMÉ RONCO, O LA PERVIVENCIA DE UN SUEÑO

 Bartolomé José Ronco nació en la Capital Federal el día 7 de julio de 1881, hijo de Juan y Manuela Díaz.

Estudió derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires, graduándose de abogado en 1903. Obtuvo su doctorado en Jurisprudencia con la tesis La educación y el delito. (1)

Ronco desposó en 1908 a la hija de un reconocido matrimonio azuleño: el compuesto por el estanciero Evaristo Giménez - hábil pintor de acuarelas y óleos con motivos gauchescos - y Doña Leontina Brital. En 1909 su esposa María de las Nieves Clara Giménez dio a luz a la única hija del matrimonio, Carlota Margarita.

En ejercicio de su profesión, Ronco fue designado Secretario de la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca –entonces Departamento Judicial Costa Sud – del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires.

En dicha ciudad ocupó en 1915 la presidencia de la Biblioteca Popular “Bernardino Rivadavia”, para luego radicarse definitivamente en Azul, donde ejerció la profesión de abogado hasta su fallecimiento.

LA REVISTA BIBLOS

En abril de 1924, bajo su dirección y la de Rafael Barrios, apareció el N° 1 de la Revista Biblos, órgano oficial de la Biblioteca Popular de Azul, a cuya comisión directiva se había sumado el año anterior.

Muy bien recibida por la prensa local, nacional e internacional, prolongó su vida hasta el año 1926.

Debe merituarse en particular su sección Archivo de Azul, en la cual se reproducían fielmente los más antiguos documentos municipales desde la época fundacional.

Nacía febrero del año 1930, cuando el Dr. Ronco regalaba a los azuleños y al país otra joya bibliográfica: el primer número de Azul – Revista de Ciencias y Letras, hecha en la imprenta local de los Sres. Placente y Dupuy.

Artículos de Eleuterio Tiscornia y de Alejandro Jascalevich daban digno marco a la perla de esta edición: la reproducción facsimilar íntegra del ejemplar del Martín Fierro que perteneciera al abogado y diplomático Estanislao S. Zeballos, con correcciones del puño y letra de José Hernández.

Un profundo estudio sobre la figura del fundador de Azul, coronel Pedro Burgos, y  secciones de documentos, notas locales y bibliografía completaron el ejemplar.

Escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Horacio Rega Molina, Arturo Capdevila, Bernardo Canal Feijóo, Ulyses Petit de Murat, Baldomero Fernández Moreno, Alberto Gerchunoff, Alfonsina Storni, Enrique González Tuñón, Roberto Arlt y Norah Lange; historiadores de nota como Ricardo Caillet Bois, José Torre Revello, Enrique De Gandía, Ricardo Levene; artistas plásticos como Xul Solar ( Alejandro Schultz ) y antropólogos, filólogos y estudiosos del folklore entre los que cabe mencionar a Milcíades Alejo Vignatti, Roberto Lehmann-Nitsche y Eleuterio Tiscornia, hacen que no resulte del todo sorprendente encontrar entre las páginas de Azul estudios del etnólogo suizo Alfred Métraux; poemas de Saint-John Perse ( seudónimo de Alexis Saint-Léger Léger , Premio Nobel de Literatura en 1960 ) ; o un ensayo del escritor y poeta francés  Pierre Drieu La Rochelle, de quien recordaremos que al preguntársele acerca de sus impresiones sobre su visita a la Argentina, acuñó esta famosa respuesta: “ Borges bien vale el viaje “.

No podemos olvidar que en el Nº 4, bajo firma del azuleño Adolfo Vilatte, se publicó por primera vez en el país una traducción parcial del Martín Fierro al francés, en este caso Los consejos del Viejo Vizcacha. (2)

A partir del número 10, de julio de 1931 asumió tareas de co-director el periodista y escritor Pablo Rojas Paz.

Azul llegó a publicar once números y dejó de aparecer en agosto de 1931.

LA JUNTA DE HISTORIA Y NUMISMÁTICA AMERICANA

El año 1930 resultaría particularmente fecundo para Ronco. El 17 de mayo tuvo lugar su ingreso a la Junta, oportunidad en la cual expuso su trabajo La política de fronteras de Rosas (3)

Además,  en junio fue electo Presidente de la comisión directiva de la Biblioteca Popular de Azul, cargo que honraría hasta su fallecimiento.

Creada la Academia Nacional de la Historia, el Dr. Ronco fue distinguido como Miembro Correspondiente por la Provincia de Buenos Aires.

Siempre en 1930, Ronco ha de dirigir junto con la poetisa azuleña María Aléx Urrutia Artieda el Suplemento Cultural del Diario El Tiempo de Azul, y con otros intelectuales de la ciudad, promovió la creación de la Asociación Cultural de Azul, con el propósito de “promover y fomentar en la ciudad de Azul toda actividad o manifestación cultural”.     

OTRA  PASIÓN: EL MARTÍN FIERRO

Ronco no quedó inactivo por mucho tiempo. Del 28 al 30 de junio de 1931, la Biblioteca Popular de Azul organizaba en su sede la “Exposición Martín Fierro“ (4), primera en su tipo en la República Argentina. Del amplio y valiosísimo material exhibido -en gran mayoría de su propiedad- brillaron con luz propia la primera edición de la primera parte del máximo poema nacional (5)  y la primera edición de La vuelta de Martín Fierro (6) . En total fueron puestas a consideración del público 135 obras, piezas de cerámica, ilustraciones y grabados.

Al año siguiente, su espíritu inquieto lo llevó a culminar las tareas que le fueran encomendadas por la Municipalidad de Azul como Presidente de la comisión creada a fin de establecer la real fecha de fundación de la ciudad. A partir de esos estudios, llevados adelante en diversos archivos nacionales, provinciales y locales,  y contando con la colaboración de otros investigadores entre los que se destaca Don Vicente J. Porro, Azul celebra su cumpleaños el 16 de diciembre.

LA ESTACIÓN FERROVIARIA MARTÍN FIERRO

Comenzaba el año 1930 cuando el Ferrocarril del Sud estaba por concluir las obras del ramal que comunicaría la ciudad de Azul con el pueblo de Chillar. La empresa pretendía llamar Meeks a una de las nuevas estaciones ferroviarias ubicadas en este trayecto, en honor a Francisco J. Meeks que había sido uno de los propulsores de dicho Ferrocarril.

El Dr. Ronco sintió que la designación de un apellido inglés para bautizar esta estación ferroviaria no era la adecuada en “tierra de tantos heroísmos y hazañas que tienen nombres y apellidos criollos”; y manifestó su descontento públicamente en una carta abierta en el diario local El Ciudadano el 20 de enero de 1930. Fue así que un grupo de vecinos guiados por esta iniciativa y dirigidos por él, elevaron una solicitud al Ministro de Obras Públicas en la que proponían llamar Martín Fierro a la nueva estación porque el nombre “evoca la epopeya civil de la vida de nuestros campos, está hecho de alma genuinamente argentina y dice más y mejor a las colinas, a la llanura, a los arroyos, a los pastos, a las aves y al sol que circundan la nueva estación”.

Pero una de las razones principales que impulsaron al Dr. Ronco a proponer esta designación era, de acuerdo a sus investigaciones, que muchas de las escenas del poema de Hernández transcurrían en la zona de la nueva estación (7). Por tal motivo, el partido de Azul desde aquel entonces rinde homenaje al héroe hernandiano siendo, en palabras del Dr. Ronco, “la primera población argentina que lleve el nombre de Martín Fierro y quizá la única que tenga de epónimo una figura literaria”. 

 

LA CARPINTERÍA (8)

En los fondos de la casona que ocupa la esquina este de las calles San Martín y Rivadavia, el Dr. Ronco instaló la carpintería “San José de Apillá” donde pasaba muchas horas del día, dando formas a sus sueños, que tanto se parecían a los de los espíritus infantiles: la creación de juguetes. A la luz de sus hábiles manos, los trozos de madera poco a poco iban cobrando vida, desde su imaginación y desde los dibujos que diseñaba Adolfo Godoy, por entonces un joven de la ciudad con especial inclinación a las bellas artes. Otro muchacho azuleño, Carlos Bagnoli, fue convocado por sus conocimientos de carpintería para colaborar con Ronco.

Ese espacio fue un símbolo del espíritu que caracterizó todas las acciones de este singular coleccionista: los juguetes que allí se fabricaban eran destinados en la mayoría de los casos a niños sin recursos. El mismo compraba la madera, y hasta viajó a la ciudad de Buenos Aires para adquirir las máquinas y herramientas específicas que no había aún en Azul. Quienes fueran sus empleados recuerdan que esta empresa nunca dio ganancia; sin embargo, el Dr. Ronco les pagaba por su labor, de su propio bolsillo, un sueldo más o menos equivalente al de un empleado bancario o al de un docente con cargo jerárquico. Todo lo hacía por el placer de dar y de crear.

Esa misma carpintería fue el lugar que nació, en principio, para hacer todas las estanterías y mobiliarios que se destinarían a la infraestructura del Museo Etnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru. También de allí salieron muchos de los muebles que se utilizarían en la Agrupación Artística Maná.

Filántropo, amante de los niños, disfrutaba como único pago el espontáneo dibujo de sus sonrisas. En el año 1937, en una de las salas abiertas al público del diario El Tiempo, se realizó una exposición de los juguetes que se fabricaban en la carpintería, y la venta de los mismos con fines benéficos. Alguna vez, también, se pensó en producirlos a gran escala y hasta se llegó a confeccionar un catálogo de muestra para una juguetería muy importante de Buenos Aires, reconocida en todo el país.

Desde estas tareas simples, cotidianas, quienes estuvieron a su lado pudieron rescatar otra de las facetas de una personalidad que manifestaba su grandeza a través de las acciones más sencillas. Desde el gesto, desde el ejemplo más que la prédica, Ronco dejó huellas imborrables en el alma de quienes lo frecuentaron, transmitiéndoles la pasión por los libros, por archivar y guardar cosas más allá de sus costos, por abrevar en la cultura los más nobles valores de espiritualidad.

LA GACETA COMERCIAL Y JUDICIAL

Publicación jurídica creada por Ronco en el año 1935, fue dirigida por el abogado azuleño Germinal Solans. Alcanzó a editar quince números, y allí aparecieron colaboraciones suyas preanunciando lo que sería su inacabado vocabulario gauchesco y ganadero

UNIVERSIDAD POPULAR “JOSÉ HERNANDEZ”

Inaugurada en 1937, fue uno más de los esfuerzos de Bartolomé J. Ronco, secundado por María Aléx Urrutia Artieda y otros intelectuales azuleños, para difundir la cultura. Todos los profesores de esta Universidad Popular trabajaron durante muchos años en forma gratuita dando clases de apoyo a los alumnos de la ciudad.

EL MUSEO ETNOGRÁFICO Y ARCHIVO HISTÓRICO “ENRIQUE SQUIRRU”

Puesto en funcionamiento en 1945, en el primer edificio de dos plantas con que contó la ciudad, fue formado inicialmente con las colecciones donadas por el propio Ronco. Se destacan junto a piezas de cerámica indígena, la platería gauchesca y la mapuche.

Parte de las mismas brillaron en la exposición Tradición argentina: el arte de la platería desde el período precolombino hasta hoy, que se desarrolló en el Museum für Angewandte Kunst de Frankfurt, entre el 29 de septiembre y el 28 de noviembre de 2010, dentro del marco de su Feria del Libro, en la que la Argentina fuera el país Invitado de Honor.

Posee además un Archivo Histórico con valiosa documentación referida a los orígenes y desarrollo de la ciudad, mapas, planos, fotografías, expedientes de Tierras, libros de actas municipales y otras piezas que lo han convertido en un lugar de referencia ineludible para los investigadores del pasado lugareño. 

CUADERNOS DE AZUL

Llegado el año 1946, la Biblioteca Popular editó la serie así denominada. Se trata de estudios independientes, breves, emanados de un único autor. El proyecto se inauguró con el trabajo titulado El General Escalada y la fundación de Villa Fidelidad, nacido de la pluma del propio Ronco. A este le siguieron dos colaboraciones de la poetisa local María Aléx Urrutia Artieda, la primera dedicado a la obra de Antonio Machado, y la restante con un poemario de la autora. Asimismo, el Dr. Carlos Leiva abordó la poética de Enrique Banchs.

COMISIÓN NACIONAL DE MUSEOS Y MONUMENTOS HISTORICOS

Por resolución de fecha 7 de noviembre de 1947, y con la firma de su Director Interino, Coronel Aníbal F. Imbert, Ronco fue nombrado Delegado Honorario de dicha Comisión para la región Centro y Oeste de la Provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta su fallecimiento y que fuera ratificado por los sucesivos Directores, Eduardo Acevedo Díaz y José Torre Revello.

Al aceptar la designación, Ronco puso a disposición del organismo una serie de croquis por él confeccionados, referidos a lugares situados en la zona de Azul y en los cuales se desarrollaran hechos históricos relacionados con la guerra contra el indio. 

En el Boletín de dicha Comisión vio la luz su ensayo “Lugares de interés histórico en el partido de Azul”. (9)

UNA NUEVA EXPOSICIÓN

En septiembre de 1948 la Biblioteca Popular y el Centro Cultural Horizontes han de organizar la muestra: “La Imprenta en Azul“. Se exhibieron, bajo la tutela del Dr. Ronco, libros, periódicos, revistas, folletos, hojas sueltas y carteles con pie de imprenta azuleño a partir del año 1872, destacándose varios ejemplares de los primeros periódicos de la ciudad: El Heraldo del Sud, El Eco del Azul, y La Razón. 

Buena parte de estos materiales forman hoy el patrimonio de la Sección Hemeroteca de la Biblioteca Popular, ubicada en la finca que fuera el hogar de los esposos Ronco.

LA ENCICLOPEDIA GAUCHESCA

Sobre este importante esfuerzo de recopilación citaremos el testimonio de una de las personas que trabajaran para el Dr. Ronco: la Sra. Adelaida Yaben de López (10), eterna secretaria del Colegio de Abogados, ya fallecida:

Yo tenía 21 años cuando empecé a trabajar con él, en el estudio que era además su casa. Estuve 12 años trabajando a su lado. ¡Qué hombre activo! Vivía movido por sus pasiones, que eran sus libros y los juguetes que él mismo fabricaba. Iba a Buenos Aires a buscar libros de Don Quijote, y a su regreso me hacía recortar las figuritas y pegarlas minuciosamente en álbumes que él mismo armaba, y se los encuadernaba don Francisco De Paula[…]Lo mismo hacía con todo lo que se publicaba sobre Martín Fierro. ¡Si habrá armado carpetas! Era un hombre que vivía sin horarios. […]El me enseñó la prolijidad, el método de trabajo, cómo hacer fichas. […]Era un hombre extraordinario, que vivía para los demás.          

LA COLECCIÓN CERVANTINA

Se halla compuesta por aproximadamente 300 ediciones de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, las que se incrementan día a día con adquisiciones que realiza la Biblioteca Popular de Azul y con numerosas donaciones de instituciones públicas, privadas y particulares.

El ejemplar más antiguo del Quijote que poseyó Ronco es la edición en dos tomos en 8º que Enrico y Cornelio Verdussen imprimieron en Amberes en 1697. Hoy, gracias a la donación efectuada por el escritor inglés Julian Barnes a la Biblioteca Popular, el Quijote más antiguo es el traducido al inglés por Thomas Shelton en 1672-1675. (11)

El Dr. Ronco compró Quijotes en Buenos Aires, pero también lo hizo en sus viajes por Europa y gracias a los envíos de amigos y de conocedores de su pasión. En algunos ejemplares quedaron marcados detalles de esta intrahistoria de su propia biblioteca: así, en la edición infantil de John Lane que ilustrara Walter Crane, impresa en Nueva York en 1900, leemos: “Comprado en Paris en la Rue de Voltaire el día 29 de Octubre de 1931. Precio 10 francos, equivalentes, según cambio, a $1.55 m.n. Firma María Ronco".

También se conserva en su casa la numerosa correspondencia que mantuviera con libreros y editores de Buenos Aires, por ejemplo con la Editorial W. Jackson la cual ofrecía cobrarle de manera exclusiva un precio especial por la edición en cuatro volúmenes de su Quijote de lujo.

Y gracias a este inagotable deseo de hacerse con el mayor número posible de Quijotes, se conservan ahora en la Biblioteca Popular de Azul algunas ediciones singulares tanto por su valor como por su historia.

Entre ellas destacan los cuatro pequeños volúmenes de Don Quichotte de la Manche, impreso por Renouard en París en 1812; además de las estampas firmadas por Lefebre y Lebardier, el ejemplar de la Biblioteca Popular conserva una curiosa sorpresa: el exlibris de la Reina María Cristina de Borbón, cuarta esposa del Rey Fernando VII de España.

Y no solo de ediciones de la obra cervantina se llenaron sus estanterías, sino también de algunas de las adaptaciones que le han convertido en una fuente inagotable de lecturas, de sorpresas, de curiosidades, como ese Don Quijote en la Pampa, la adaptación al lenguaje gauchesco por Pedro Eguía y Fernando Vargas Caba, impreso en Buenos Aires en 1948; o el siempre admirado y buscado Don Quijote, que la editorial Tor imprime en Buenos Aires en 1942, en que el héroe manchego aparece con los rasgos de Mickey Mouse, gracias al ingenio de la factoría de Walt Disney.  (12)

LA COLECCIÓN HERNANDIANA

No hemos de describirla aquí, pues la misma ha objeto de numerosas publicaciones académicas y periodísticas (13) que se ocuparon en destacar su valía.

Sostiene el abogado e historiador azuleño Guillermo Palombo (14) en interesante aporte, que

De la edición príncipe de la primera parte Ronco solamente conoció cinco ejemplares, incluido el suyo: los dos que se encontraban en la Biblioteca Nacional, el que estaba en poder del profesor Eleuterio Tiscornia y el que era propiedad del coleccionista Guillermo Moores. Por mucho que averiguó, no llegó a su conocimiento la noticia de la existencia de otro, En veinte años de búsquedas no logró ver ningún ejemplar de la segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta edición de la primera parte. Antonio Santamarina le mostró una vez un ejemplar de la octava. Ronco logró obtener la séptima, octava, novena, décima, undécima, y duodécima ediciones (con esta última terminaron las ediciones publicadas en vida del autor, las que siguieron son clandestinas y de ellas tuvo la 14ª. y la 15ª.). Tuvo, además varias ediciones de la segunda parte y todas las ediciones completas o fragmentarias posteriores a la muerte del autor y sus traducciones.(15)

OTRAS EXPRESIONES DE SU LABOR COMUNITARIA

Fue el fundador de la Biblioteca Popular de la ciudad de Laprida, cuyo patrimonio enriqueció con diversas donaciones de material bibliográfico. Integró la comisión creadora del Parque Municipal de Azul, llamado luego “Domingo Faustino Sarmiento” e instó la fundación de la Escuela Profesional de Mujeres, hoy “Elisa B. de Ramongassie”, Como integrante de la comisión que instalaría la primera Compañía de Electricidad del Azul, pronunció en la década de 1940 un memorable discurso, el cual se conserva en la que fuera su casa.

EL RECONOCIMIENTO DE LOS AZULEÑOS

Tanta labor fecunda y desinteresada merecía con creces un homenaje. Y el mismo se concretó.

El diario El Tiempo del 8 de mayo de 1948 anunciaba en sus columnas:

 Azul tributará el más merecido, justiciero y sentido homenaje a quien le corresponde el honroso título de propulsor de la cultura local. Nombrar al Dr. Bartolomé J. Ronco es mencionar al soñador infatigable y al abanderado de todas las inquietudes superiores del espíritu que se han registrado en la ciudad.

Sería torpeza intentar esbozar una vida larga y fecunda en sólo unas líneas. Todos sabemos lo que ha significado y lo que significa el Dr.Ronco para Azul. El martes 11 a las 18 horas en el cine-teatro San Martín intentaremos los azuleños sintetizar nuestro concepto y traducir nuestra admiración, nuestra gratitud y nuestro cariño en un aplauso al que la emoción le dará toda la elocuencia necesaria.

En el programa que se confeccionó para este acto se determinó con palabras precisas el motivo de esta distinción: “Por la obra de cultura que realiza y con motivo de su reelección para el 10º período consecutivo en la Presidencia de la Biblioteca Popular de Azul”.

El día anunciado se efectuó el brillante y esperado acto. Con una sala colmada de gente, comenzó el profesor Ricardo Piccirilli con una conferencia titulada “La obra histórica, filológica y bibliográfica del Dr. Bartolomé J. Ronco” (16). En segundo lugar la concertista Lía Cimaglia-Espinosa ejecutó en el piano obras de Chopin, Mendelssohn, Liszt, Debussy, Fauré y Scriabine. A su término la azuleña María Aléx Urrutia Artieda recitó la bella poesía “Mensaje cordial”. En nombre de la comisión de Homenaje, el Dr. Enrique Carlos Squirru efectuó un cálido discurso y ofrenda. El cierre fue con palabras del propio Dr. Bartolomé Ronco dirigidas a la concurrencia y al pueblo de Azul.

En un artículo plasmado en el Diario Del Pueblo con fecha 12 de mayo de 1948 se pueden revivir o imaginar los momentos intensos de afectividad: “Con visible y lógica emoción, el Dr. Ronco  se adelantó a fin de agradecer el homenaje. Un caluroso aplauso, al que siguió un imponente silencio, fue la recepción que el público le tributó. “

Significaba la absoluta adhesión de todos los presentes, pues la distinción del pueblo a uno de sus hijos dilectos es eterna y trasciende las fronteras del tiempo y el espacio.

SUS PRINCIPALES PUBLICACIONES

En materia jurídica mencionaremos las siguientes, aunque sin pretensión de completividad: Ejercicio de la Procuración; La Función Notarial; Defensa del hogar (Escritos de defensa y fallo del Juez en el proceso seguido a Doña Francisca Fiale de Alessandrini por homicidio); Sobre servidumbre de tránsito; Justicia colonial (Una Ejecución Capital en la Época de Vértiz); El daño punible; Estadística criminal (Clasificación de profesiones); Impuesto hereditario (Inconstitucionalidad del inciso 7º, artículo 39 de la Ley de Papel Sellado de la Provincia de Buenos Aires); Las cartas anónimas – Su valor probatorio. Se trata de folletos editados en Azul entre los años 1920 y 1926.

Sin duda su obra de más largo aliento en la materia es El Recurso de Habeas Corpus en la legislación de la Provincia de Buenos Aires. (17)

Aborda en esta obra lo que considera “el derecho inherente a la propia personalidad humana y como una de las mas hermosas conquistas de la democracia: la libertad de las personas”.

Considera que ella no existe si no se crea un procedimiento eficaz que por su alcance y rapidez repare “los ataques que se infieran contra la misma y logren comprometerla o menoscabarla”.

En tal sentido, la finalidad del libro es resaltar ese sagrado derecho humano y comentar las normas referidas al Habeas Corpus contenidas en el Código de Procedimiento Penal de la Provincia de Buenos Aires que estuvo vigente desde 1915 hasta 1998. (18)

Destaca el autor la acción acertada e inteligente del Dr. Tomás Jofré, redactor del Código de Procedimiento Penal, a quien considera “el mas cálido y mejor inspirado defensor de las garantías procesales y el mas revolucionario y profundo renovador del derecho de forma”. Cabe recordar que el Dr. Jofré ejerció la abogacía en Azul, donde tuvo su estudio jurídico a fines de la segunda década del Siglo XX.

Ronco considera que el llamado “Código Jofré”, sancionado por la Legislatura Provincial el 15 de enero de 1915, “es el cuerpo mas perfecto, mas orgánico y mas impregnado de exactos y nobles principios científicos que se haya promulgado en nuestro país”, afirmación que ha tenido plena ratificación en su larga permanencia, debiéndose destacar que, precisamente en lo que atañe al instituto de Habeas Corpus, el nuevo Código Procesal Penal vigente desde 1998 mantuvo casi textualmente el art. 415 del cuerpo legal reemplazado.

Esta norma, que es elogiada por Ronco, buscaba un pronto y certero remedio para los errores judiciales estableciendo el Habeas Corpus con “una amplitud doctrinaria y dispositiva que llegó a parecer escandalosa a los ignorantes y a los tímidos, pero que en la práctica, ha dado a la institución de aquel recurso el inmenso valor de una de las mas bellas y trascendentales conquistas del pensamiento jurídico argentino”.

La sensatez y el sentido jurídico de Ronco se manifiestan en una atinada e inteligente respuesta a los críticos del Habeas Corpus regulado por Tomás Jofré. Contra la opinión de quienes pensaban que la amplitud de la norma dejaría sometida a un procedimiento sumarísimo cuestiones jurídicas complejas del orden legal y constitucional, y que el temor a la brevedad y el apremio del trámite conspiren contra la Justicia y el acierto de las resoluciones judiciales, Ronco contesta que:

Los que así piensan y así han hecho sentir su voz contra la mas bella de nuestras instituciones positivas, contra la mejor garantía que ha logrado la libertad individual en nuestra provincia, debieran por empezar por demostrarnos que las cuestiones jurídicas que se refieren a la privación de aquella libertad, sometidas a un lato conocimiento y puestas bajo las horcas caudinas de largas y a veces complicadísimas sustanciaciones procesales, han sido o son mejor resueltas, mediante esa latitud y esas tramitaciones, que las que resuelven en el breve espacio de tiempo y con la sencillez de procedimiento que la ley determina para los recursos de habeas corpus.

 ¡Cuánta verdad en las palabras de Ronco! Y las mismas son aplicables aún a la realidad del siglo XXI, época en que el Habeas Corpus poco se utiliza, quizás por interpretaciones judiciales erróneamente restrictivas o por las dilaciones temporales en las resoluciones.

Ya transitando la segunda década del siglo XXI las palabras y el pensamiento de Bartolomé J. Ronco mantienen actualidad.

Por su parte, la obra histórica de Bartolomé J. Ronco se encuentra dispersa en revistas y periódicos, aguardando ser recopilada y reeditada. Un importante trabajo de investigación bibliográfica efectuado por el abogado Guillermo Palombo, quien tuviera la gentileza de acércanoslo se encuentra próximo a aparecer, por lo que he de limitarme aquí a reseñar las que a mi juicio son las más destacadas contribuciones de Ronco a la historia local y regional, amén de las ya citadas a lo largo de este trabajo.

En materia de toponimia, un tema muy caro a sus afectos, son numerosas sus colaboraciones en periódicos de Azul y Olavarría. Citaremos a manera de ilustración los siguientes: “Azul, origen de su nombre”; “Huellucalel”; “Santa Catalina”; “Arroyo de los Huesos”;”Paso del Cura”; y “Chillar”, pudiendo consultarse para obtener más detalles la obra de Stella Maris Fernández “Mítica Azul: Tierra de Quijotes”. (19)

Deben mencionarse también sus artículos “La esgrima de las boleadoras”(20); “Martín Fierro. Su significación política” (21) y  “Bibliografía de ‘Martín Fierro’; La undécima edición de la primera parte” (22)

UN GENEROSO LEGADO

El 6 de mayo de 1952 se produjo el fallecimiento del Dr. Ronco y su viuda mantuvo vivas su memoria y su legado hasta su propia muerte, acaecida en 1984. A partir de 1952, la Biblioteca Popular de Azul pasó a llevar el nombre de su benefactor, en honor a todos los esfuerzos realizados para su desarrollo.

La única hija había muerto en plena adolescencia, y en su memoria el Dr. Ronco y su esposa hicieron construir el Cantoncillo Santa Margarita, luego donado a la ciudad.

Al deceso de María de las Nieves Giménez se conoció oficialmente su manifestación de última voluntad: que la casa familiar y todo su patrimonio pasasen en propiedad a la Biblioteca Popular que lleva el nombre de su compañero de ruta. Un enorme legado que fue a un tiempo un desafío porque supuso que la Biblioteca se hacía cargo de la conservación, mantenimiento y difusión del inmueble familiar, datado en 1882, como de las ricas colecciones que albergaba.

Un desafío que fue asumido por la Biblioteca Popular de Azul con el debido respeto hacia las figuras del Dr. Ronco y de su esposa, lo que ha permitido que su rico y variado legado llegara intacto hasta nuestros días.

UN PROYECTO SINGULAR: AZUL, CIUDAD CERVANTINA DE LA ARGENTINA

Conservar, catalogar, difundir. Los tres grandes pilares de una biblioteca a los que, en el caso de la Biblioteca Popular de Azul, se ha añadido un cuarto: ser parte fundamental de nuevos servicios de la comunidad. La biblioteca patrimonial más allá del espacio físico que ocupa. La biblioteca patrimonial más allá de sus gestores y poseedores, como parte sustancial de un movimiento comunitario que tiene en la cooperación, la colaboración y la difusión de valores los tres pilares que le hacen afrontar y superar desafíos hasta ahora impensables. El movimiento quijotesco (antes que cervantino) de Azul se impulsa en el año 2004, y desde entonces no ha dejado de crecer. Pensar que un movimiento de esta fuerza y que en tan poco tiempo ha conseguido tantos logros nace de la nada, sería hacerle un flaco favor a la realidad y a la historia.

En el año 2004 se van a producir en Azul una serie de de fortuitas casualidades de las que nadie en aquel momento pudo imaginar su trascendencia, y que no detallaré aquí en homenaje a la brevedad. Por esa fecha ya se habían comenzado a impulsar las actividades que por todo el mundo debían conmemorar el IV Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote, parecía que todos los caminos solo tenían un destino: la colaboración para organizar en el Teatro Español una magna exposición de los Quijotes que la Biblioteca Popular de Azul conservaba en la Casa Ronco. Exposición que, con el asesoramiento del Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá de Henares, se inauguró el 18 de noviembre con el título de “Exposición Cervantes: de La Mancha… a la Pampa. Una parte de la misma fue expuesta del 17 al 20 de noviembre en el III Congreso de la Lengua Castellana, celebrado en la ciudad de Rosario; congreso inaugurado por los Reyes de España y por el Presidente de la República Argentina.

El título de la muestra, sin quererlo, se ha convertido en una particular hoja de ruta: el espíritu quijotesco, ya existente en Azul, había encontrado su medio para expresarse, valorando su colección patrimonial, la riqueza y singularidad de la colección quijotesca de la Casa Ronco, al tiempo que se abría como medio idóneo para rescatar y transmitir, especialmente a los niños, los valores implícitos en la obra cumbre de nuestra lengua: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha.

La muestra, que estuvo abierta del 18 al 25 de noviembre, fue visitada por más de diez mil personas, las que pudieron disfrutar de 108 ejemplares de la obra cervantina, acompañados de revistas, periódicos, sellos de correo, programas, afiches publicitarios, fotografías, cerámicas y azulejos, bustos, estatuillas, medallas, hasta totalizar la cantidad de 224 asientos en el catálogo.

Pero junto a ella, se comenzó a trabajar en uno de los aspectos más singulares del proyecto cervantino de la ciudad de Azul: la apuesta por las actividades concretas y puntuales unidas a algunos proyectos de futuro, enfocados a los más jóvenes. ¿Y qué mejor forma de conseguirlo que permitiendo que todos los niños de Azul, de la ciudad y del campo, tuvieran su Quijote, su propio ejemplar del Quijote, que impreso en papel prensa por las rotativas del diario El Tiempo, pudiera cada uno de ellos llenar de colores? ¿Y qué mejor que esa versión del Quijote de Walt Disney, impresa por Tor en 1942?

La Biblioteca Popular de Azul fue también una de las primeras en participar en el proyecto científico del Centro de Estudios Cervantinos: Banco de imágenes del Quijote: 1605-1915 (23) , una de las actividades con que desde el centro complutense se conmemoró el IV Centenario de la publicación de la obra quijotesca.

Y de las casualidades a los hechos. Y de los hechos a la búsqueda de un proyecto único, que permitiera conjugar en un mismo espacio a todas las instancias que hicieran posible hacer realidad un sueño: convertir a Azul en un referente cultural y la cultura como un servicio comunitario, un motor económico, educativo y social como lo deseaba Bartolomé J. Ronco. El nombramiento en enero de 2007 de Azul como Ciudad Cervantina de la Argentina, realizado por el Centro UNESCO-Castilla La Mancha (que en el 2005 había nombrado a Guanajuato, la ciudad cervantina de México, como Capital Cervantina de América), permitió consolidar el proyecto, al impulsarse desde el Municipio la constitución del Comité Administrador de Azul Ciudad Cervantina, del cual forma parte la Biblioteca Popular de Azul “Bartolomé J. Ronco”, y que adoptó la decisión de organizar cada año un Festival Cervantino que desde sus primeras convocatorias tomó como lema el acertado “Soy Quixote”.

El hermanamiento de Azul con Alcalá de Henares, la cuna de Cervantes, y la confección por parte del destacado artista plástico Miguel Rep de dos murales alusivos (uno en cada ciudad), logros concretados en el año 2011, han significado hitos que hubieran enorgullecido a Ronco y que a la vez testimonian una vez más la universalidad de los valores de la obra del genial Manco de Lepanto.

AZUL Y MARTÍN FIERRO: EL BICENTENARIO EN LAS PAMPAS

Esta exposición, llevada a cabo en la Casa Ronco entre el 11 de octubre de 2010 y el 14 de abril de 2011 en adhesión al bicentenario de la Revolución de Mayo, con el auspicio de la Unidad Bicentenario de la Presidencia de la Nación y la Municipalidad de Azul, fue organizada por la Biblioteca Ronco y la Asociación Española de Socorros Mutuos de Azul. Contó con la indispensable y experta curaduría del Dr. Alejandro E. Parada, Director de la Biblioteca “Jorge Luis Borges” de la Academia Argentina de Letras y el asesoramiento y diseño museográfico del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires.

Además de las ediciones príncipes, se destacaron ejemplares clandestinos del poema, o con curiosidades tipográficas, facsimilares, adaptaciones para los niños, traducciones a los más variados idiomas, ejemplares ilustrados por Adolfo Bellocq, Tito Saubidet, Alfredo Guido, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Rodolfo Nigro y Roberto Fontanarrosa; ediciones extranjeras; revistas, historietas, adaptaciones teatrales y musicales, almanaques, cajas de fósforos, y hasta naipes gauchescos.

En fecha reciente y con apoyo del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires se ha conseguido reeditar su importante catálogo, incluyendo la amable carta que el Sr. Presidente de la Academia Argentina de Letras Dr. Pedro Luis Barcia remitiera a las entidades organizadoras.

 

                                                                              

                                                                                                  

(1) RONCO, BARTOLOMÉ J. La educación y el delito. Buenos Aires: Imprenta, Librería y Casa Editora de A. Etchepareborda, 1905. 89 p.

(2) TABERNIG DE PUCCIARELLI, ELSA. “Martín Fierro en francés”. En José Hernández (Estudios reunidos en conmemoración del Centenario de EL GAUCHO MARTIN FIERRO) 1872-1972.Trabajos, Comunicaciones y Conferencias – XIV. Instituto de Literatura Argentina e Iberoamericana. Departamento de Letras. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de La Plata. La Plata:1972. pp. 260/261.

(3) En: Azul: revista de ciencias y letras / Director Bartolomé J. Ronco. Azul, Provincia de Buenos Aires. Año 1, no. 4, mayo-junio 1930, pp.165-178.

(4) Exposición Martín Fierro organizada por la Biblioteca Popular del Azul: 28, 29 y 30 de junio de 1931. Catálogo: ejemplares de distintas ediciones del poema de José Hernández, grabados, ilustraciones, retratos, autógrafos, planchas de impresión, carátulas, cerámica, etc. [Azul]: Biblioteca Popular del Azul, 1931. 8 p.

(5) 1872 – Primera edición. El gaucho Martín Fierro. Buenos Aires: Imprenta La Pampa. 78 p. El ejemplar perteneció a Estanislao S. Zeballos. Posee correcciones de puño y letra de José Hernández.

(6) 1879 – Primera edición. La vuelta de Martín Fierro. [Buenos Aires]: Librería del Plata. 59 [1] p. Adornada con diez láminas de Carlos Clerice. Con dedicatoria autógrafa de José Hernández a Estanislao S. Zeballos

(7) RONCO, BARTOLOMÉ J. “Azul y Martín Fierro”. En: Azul: revista de ciencias y letras / Director Bartolomé J. Ronco. Azul, Provincia de Buenos Aires. Año 1, no. 4, mayo-junio 1930, pp.198.

(8) ABADIE, ADRIANA: “Una Maternidad del hospital de los muñecos”. En El Tiempo. Suplemento social y de espectáculos de Azul. Año 3 Nº 142. Azul, 15 de diciembre de 1994.

(9)RONCO, BARTOLOMÉ J. “Lugares de interés histórico en el partido de Azul”. En Boletín de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos. Año 10, n. º 10, Buenos Aires, 1948, pp. 141-148.

(10) ABADIE, ADRIANA “Memorias de una ‘Mamá’ buena y grande”. El Tiempo. Fotos y Letras. Suplemento Social y de Espectáculos de Azul. Año 3 Nº 121. Azul, 14 de julio de 1994.

(11) The / History / of / the Valorous and Witty-Knight-Errant, / Don Quixote, / of the Mancha. [Filete.] / Translated out of the Spanish: now newly Corrected / and Amended [by Thomas SHELTON]. / [Filete + escudos de la flor de lis y de la rosa de Inglaterra + Filete.]/ London: / Printed by R. SCOT, T. BASSET, J. WRIGHT, R. CHISWELL. / 1675. Dos tomos en un volumen. Tomo I: 8 hs. preliminares sin numerar + 137 fols.; tomo II: 5 hs. preliminar sin numerar + 138-273 fols. Se reimprime la traducción de la Primera parte de Shelton. Los ejemplares de esta edición se encuadernan con los de la Segunda parte impresa en Londres por Richard Hodgkingson. (1672).

(12) RODRIGUEZ, ENRIQUE C. y JOSE MANUEL LUCIA MEGIAS: “Biblioteca Popular de Azul Bartolomé J. Ronco: patrimonio al servicio de la comunidad”. Ponencia presentada en el Primer Encuentro de Instituciones con Fondos Antiguos y Raros, organizado por el Programa Nacional de Bibliografía Colonial de la Biblioteca Nacional (inédita). Buenos Aires, 25 al 28 de abril de 2011.

(13) Entre ellas, ALONSO DE ROCHA, AURORA: “La colección Martín Fierro del Dr. B.J. Ronco”. El Tiempo. Suplemento “La Cultura en el tiempo”. Azul, 9 de diciembre de 1976 p. 4.

(14) Miembro de número del Instituto de Historia Militar Argentina y correspondiente en la provincia de Buenos Aires del Instituto Nacional Belgraniano, Miembro del Grupo de Trabajo de Historia Militar de la Academia Nacional de la Historia.

(15) PALOMBO, GUILLERMO: “Exposición Martín Fierro en Azul”. [En línea]. En: El blog de Sandro OlazaPallero. http://solazapallero.blogspot.com/2011/04/exposicion-martin-fierro-en-azul.html (Consulta: 25 de noviembre de 2011)

(16) En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Volumen XXII. Bs. As. 1949 pp.261-279.

(17) RONCO, BARTOLOMÉ J. y RICCI, SIXTO F.: El Recurso de Habeas Corpus en la legislación de la Provincia de Buenos Aires. Observaciones y casos prácticos. Azul: Placente & Dupuy, 1927. 189 pp.

(18) Sigo aquí el detallado estudio que sobre la obra jurídica del Dr. Ronco tiene en preparación el Dr. Ernesto Julio Arrouy, miembro de la comisión directiva de la Biblioteca y co-encargado de nuestra Hemeroteca “Juan Miguel Oyhanarte”.

(19) FERNANDEZ, STELLA MARIS: “Mítica Azul: Tierra de Quijotes. Ciudad cervantina de la Argentina”. Buenos Aires: Dunken, 2008. 234 pp.

(20) RONCO, BARTOLOMÉ J. “La esgrima de las boleadoras”. El Tiempo. Azul, 9 de julio de 1939.

(21) RONCO, BARTOLOMÉ J. “Martín Fierro. Su significación política”. La Semana. Coronel Suárez, 14 de noviembre de 1940.

(22) RONCO, BARTOLOMÉ J. “Bibliografía del Martín Fierro”. El Tiempo. Suplemento. Segunda Sección. Azul, junio de 1939.

(23) www.qbi2005.com

 

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